Sobre Mi

Miguel Ángel González, luthier: De las multinacionales de Tecnología al Arte de la Luthería

Todo comenzó en 2016, en Bogotá

Durante años, mi vida profesional transcurrió en el entorno dinámico y estructurado de las grandes multinacionales de tecnología y telecomunicaciones, en mi ciudad de nacimiento, Madrid. Tenía una carrera consolidada y un camino predecible, pero algo en este idílico entorno no terminaba de hacer «click». precisamente y con el afán de cambiar algo y quizá encontrar esa pieza que terminaba de armar el puzzle, me trasladé a Bogotá (Colombia) en 2.012, para proseguir desarrollando mi carrera profesional, todavía dentro del sector de las tecnologías y telecomunicaciones, pero pasados unos años de emoción y novedades, estaba en el mismo punto de partida y dentro de mí crecía una llamada cada vez más difícil de ignorar: la necesidad de hacer algo diferente, de emprender de crear con las manos, de dar forma a la materia prima y de dedicar mi vida a la acústica y a la música.

Y por fin, en 2016, salté al vacío, y tomé una de las decisiones mas difíciles de mi vida: dejar atrás la comodidad del mundo corporativo para volcarme de lleno en mi verdadera pasión.

Raíces en la Luthería: La Escuela de la Fundación Salvi y el Maestro Alberto Paredes

Mi viaje en este apasionante mundo comenzó en Bogotá (Colombia), formándome en los talleres de la reconocida Fundación Salvi, una institución referente en la preservación, enseñanza y promoción del oficio de la luthería, donde tuve el gran privilegio de estudiar bajo la tutela del gran Maestro Luthier Alberto Paredes. La exigencia y el amor por el detalle dieron frutos muy pronto: la primera guitarra que construí con mis propias manos fue seleccionada para ser expuesta y vendida en el prestigioso Festival Internacional de Música de Cartagena de Indias de aquel mismo año. Ese hito no solo me confirmó que estaba en el camino correcto, sino que sembró la semilla de una vocación que ya no tendría marcha atrás

El Crecimiento Orgánico y el Trabajo al Lado de un Maestro

El siguiente reto fue transformar esta pasión en mi nueva profesión, lo cual, exigía un espacio a la altura del oficio: la luthería no se puede ejercer en cualquier lugar; requiere herramientas especializadas, un control riguroso para el almacenamiento y curado de la madera, y un entorno de trabajo óptimo, y sobre todo, debido al poco tiempo que llevaba dedicándome a esta profesión, seguía siendo necesaria cierta tutela, para continuar en el proceso de aprendizaje de la mano de un gran Maestro. Así fue como me puse en contacto con otro gran referente de la luthería colombiana: el Maestro Luthier José Alberto Paredes (hijo de mi primer maestro), al cual estaré eternamente agradecido. Allí alquilé un espacio para desarrollar mis propios proyectos mientras enriquecía mi aprendizaje diario trabajando codo a codo con él durante casi seis años. Aquella convivencia en el banco de trabajo consolidó mi técnica, mi criterio acústico y mi respeto absoluto por el instrumento, y por la profesión.

MiguelAngel Gonzalez Luthier - Construyenco una guitarra en su taller de Rivas Vaciamadrid
Miguel Angel Gonzalez Luthier - detalle de un brazo de guitarra

Un Legado de Instrumentos con Alma

Tras esa intensa etapa de aprendizaje y trabajo, llegó la hora de volar solo. Con las ganas y la pasión intactas, pero también con incertidumbre y pocos recursos para comprar maquinaria y herramientas decidí abrir mi propio taller independiente en Bogotá. Durante esos años, tuve el orgullo de construir instrumentos para músicos emergentes recién graduados de prestigiosas instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, así como para concertistas e intérpretes que confiaron en mi y cuyos instrumentos viajaron México y España.

Cada instrumento que salía de mi banco de trabajo era la confirmación de que abandonar la zona de confort había valido la pena.

Miguel Angel Gonzalez Luthier - reparando un Tiple

A finales de 2024, mi trayectoria vital y profesional me trajo de vuelta a España, estableciendo mi taller definitivo, de momento, en Rivas Vaciamadrid.

Hoy, desde este espacio concebido por y para la madera, ofrezco mis servicios de construcción, reparación y restauración de instrumentos de cuerda pulsada, dando atención cercana y honesta todos aquellos músicos, profesionales o amateurs, que deciden confiar en mi trabajo y saber hacer.

Detrás de cada guitarra o instrumento que entra en mi taller no hay un proceso industrial: hay años de estudio, experiencia, la herencia de grandes maestros y la dedicación completa de alguien que decidió cambiar su vida para hacer lo que verdaderamente ama.

Algunos números

+250

Clientes satisfechos

+10

Años de experiencia

+25

Instrumentos construidos